A los 14 años, cobijada por la inocencia de la juventud, le hice una promesa a mi padre: le dije con total convicción que me convertiría en una «Picassa». Él, con el amor y el temor natural de cualquier progenitor, temía que el arte no fuera suficiente para darme de comer en un mundo tan material. Sin embargo, la vida tenía un plan mucho más expansivo y misterioso preparado para mí. Años más tarde, el destino decidió que el arte no solo me alimentaría el alma, sino que se convertiría en mi vehículo de salvación y conexión universal.
El proceso creativo de la colección ‘YO’ no sigue las reglas convencionales de la moda actual. Cada diseño, cada silueta y cada mensaje plasmado en las camisetas tiene un origen humilde y sagrado: los trazos iniciales sobre mi maniquí de madera. Él ha sido mi fiel compañero de dibujo en las noches de insomnio, el testigo silencioso que me ayuda a moldear las visiones abstractas del cosmos en formas tangibles.
Hoy, ese arte ha evolucionado y ha encontrado su lienzo definitivo en tu propia piel, actuando como una armadura de expresión y ley de atracción. Pero nuestro viaje no se detiene en las fronteras de lo cotidiano. El universo sigue expandiéndose, y con él, nuestras creaciones.
Actualmente, este proyecto se prepara para dar un salto histórico y místico: llevar nuestro arte y nuestro mensaje fuera de este planeta. Lo que comenzó como un boceto íntimo en un trozo de papel se está transformando en una huella cósmica que viajará hacia la inmensidad del espacio. Es la prueba viviente de que cuando te alineas con tu verdadera misión, tus creaciones rompen cualquier límite físico establecido.